viernes, 20 de noviembre de 2015

¿Qué les pasa a las marcas con la publicidad sexista?

Por Ainhoa García

En los últimos meses tengo la desagradable sensación de que se está produciendo un incremento de anuncios publicitarios claramente sexistas. Lo que es peor, aprecio cierta anestesia social, impensable hace apenas cuatro o cinco años.

Hace décadas que se viene trabajando por aislar este tipo de prácticas publicitarias. Son varios los organismos públicos y privados que trabajan vigilantes para lograr erradicarlas, mediante la pedagogía, divulgación y la creación de mecanismos para vehicular demandas ciudadanas.

Es difícil, no son pocas las marcas que reconocen abiertamente que el machismo y el sexismo “vende”, “genera atracción” y son reacias a retirar de las parrillas sus piezas.


En los últimos 20 años ha habido una progresión en la que la demanda ciudadana fue la que promovió e impulsó la generación de nueva normativa, de órganos de autocontrol, etc. Era un sentir. Un anuncio sexista provocaba en tan solo su primera visualización multitud de reacciones y artículos reivindicativos en los medios de comunicación y sociales. Presión social que ha provocado en numerosas ocasiones que se retiren los anuncios. Son muchos los ejemplos, relativamente recientes, como el caso de Dolce & Gabbana o el de Burger King que muestra la imagen. Sin embargo, otras marcas llamaban la atención por su fuerte resistencia a cambiar su política publicitaria, como ha ocurrido durante décadas con Axe, la marca más denunciada por sexismo en España desde que en 1999 empezara a funcionar el Observatorio para la Imagen de la Mujer, y, que ha negado una y otra vez que su publicidad sea sexista.

Hoy, anuncios como los últimos de Media Mark, Lidl o zalando parecen pasar desapercibidos. No sé si estamos anestesiados o si más bien nos hemos confiado tras contar con herramientas de denuncia, pero sigo creyendo que las marcas se equivocan al despreciar al 50% de la población en su publicidad. Considero que es un gran “debe” de su capacidad creativa y talento profesional y genera un daño en la reputación que espero sea difícil de superar.

Dejo como anexo el link a un organismo que me parece muy bueno sobre este tipo de publicidad, el Observatorio Andaluz de Publicidad no sexista, muy didáctico y con un banco de buenas y malas prácticas.


4 comentarios:

  1. Es cierto que algunos anuncios nos repelen, nos molestan y sentimos que la imagen de la mujer ha sido degradada. En mi opinión, esos anuncios no deberían existir y el código deontológico de la publicidad debería velar para que nadie se sienta ofendido y su aplicación debería tener rango de ley. Sin embargo, tus comentarios hacen que me surja una duda ¿sabemos dónde están las líneas rojas? ¿no estaremos exagerando y viendo fantasmas donde no los hay? Muchas campañas son susceptibles de ser tachadas de sexistas, si nos empeñamos en ello, claro.

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  2. Yo tengo la misma sensación que Ainhoa, vamos para atrás. No solamente es sexista, sino que sigue porponiendo un modelo de mujer que nada tiene que ver con la realidad. Eso tiene su traslación, por ejemplo, en la forma de vestir que tienen ahora las adolescentes, además de en otros comportamientos y actitudes.

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  3. A mi me pasa lo mismo... y no sólo es que tenga esa sensación si no que esa sensación me produce una pena y una impotencia tremenda. El fin no puede justificar los medios y estas acciones por parte de las empresas, a mi juicio, son una irresponsabilidad.

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  4. A mi me pasa lo mismo... y no sólo es que tenga esa sensación si no que esa sensación me produce una pena y una impotencia tremenda. El fin no puede justificar los medios y estas acciones por parte de las empresas, a mi juicio, son una irresponsabilidad.

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